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Dormitorio de ensueño: Amuebla tu pieza con una cama perfecta

Lo dormitorios cambian según la época del año en la que nos encontramos. Si quieres que tu habitación sea un lugar cómodo y de relajo, aprende a diferenciar entre los diversos tipos de camas y colchones que existen.

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Antes de comenzar, no olvides medir tu dormitorio

Las camas, son un básico del dormitorio, pero hay muchas opciones. Lo primero es tener claro el metraje de nuestra habitación. Es importante que alrededor exista el suficiente espacio para transitar, poner veladores o hacer la cama cómodamente. Busca un modelo que permita contar con un espacio apropiado para disfrutarlo. Las camas con ruedas facilitan la movilidad y el traslado de ésta, la limpieza del dormitorio y cuando queremos cambiar la ubicación de la cama.

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Tres opciones para elegir

Existen las camas de una plaza, una plaza y media, dos plazas y las King. Luego que escojas la que necesitas, puedes optar por estas opciones dependiendo de lo que buscas y el metraje de tu dormitorio:

Box Spring

 Se componen de un colchón, de una base construida con madera y resortes. Tiene ruedas que permiten moverla sin mayor esfuerzo. Existen Box Spring con base dividida en dos para facilitar el transporte e instalación, por ejemplo subir por el ascensor de un departamento sin problemas. La diferencia entre ambas superficies no influye al momento de dormir o descansar.

Cama Americana 

Es de una estructura más firme y a diferencia del Box Spring, no tiene resortes. Viene recubierta con una funda, una capa de espuma de poliuretano, a veces incluye ruedas y esquineras de cartón que protege todos sus ángulos. Son recomendadas para personas que sufren dolor de espalda.

Cama Europea

Cuenta con una base de madera que provee más durabilidad y el colchón se ubica encima de esta estructura. Posee patas, permitiéndoles mayor altura. Los resortes pueden ser bicónicos como una malla de red fabricada en base a hierro. También cuenta con una funda y suelen estar rellenos de poliéster y fibra sintética, materialidades que repelen el polvo… ¡Podrás decirle adiós a la alergia!

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Si pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, el colchón es fundamental

Aunque no lo creamos, pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Es por esto que necesitamos un buen colchón es fundamental para descansar y despertar renovado. Toma en cuenta que es una inversión que durará casi diez años.

Estos son los tipos de colchones que existen:

Colchones de espuma: Muy simples y de un precio económico. La tecnología los ha ido mejorando pero aun así, con el uso diario, pueden perder la densidad de la espuma con la que están confeccionados. Ideales para piezas de invitados o casas en la playa.

Colchones de resorte: Es el tipo de colchón más usado en el mundo. Tiene bordes acordonados con alambres que le da forma. Son resistentes al paso del tiempo y accesibles a todo tipo de bolsillos.

Colchones viscoelásticos: A diferencia de otros modelos, conserva la temperatura y moldea el contorno del cuerpo gracias a la espuma con la que está fabricado. Facilita el movimiento natural del dormir y ayuda a mantener la correcta postura de lado. Alinea la columna vertebral horizontalmente. También cuenta con propiedades antialérgicas y distribuye de forma pareja el peso de quien descansa

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¿Es tiempo de cambiar el colchón de la cama?

-Si te levantas cansado, sintiéndote rígido o adolorido, es recomendable revisar el manual de uso de tu colchón para ver si alguna de sus características está fallando.

-Si tu colchón está hundido, perdió su forma o ya no se acomoda a tu forma de dormir llegó el momento de renovarlo. El colchón se debe adaptar a ti, no al revés.

-Si sufriste algún cambio físico considerable como embarazo, aumento o disminución de peso piensa en renovarlo porque tu forma corporal ya no se adaptará como antes al colchón.

-Renueva el colchón cada diez años como máximo. Las condiciones de firmeza e higiene originales habrán cambiado y podría ser perjudicial para tu salud.

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Algunas recomendaciones para cuidar tu colchón:

-Para mantenerlo limpio, protégelo con un cubrecolchón y aspíralo cada 15 días. De esta manera evitarás la acumulación de polvo y ácaros.

– Voltéalo cada dos semanas durante los primeros seis meses. Una vez pasado este tiempo, hazlo cada tres meses.

-El colchón necesita una aireación diaria para evitar la acumulación de humedad. Deja la cama abierta al levantarte durante unos 15 ó 20 minutos para que se ventile bien.

-El colchón está diseñado para descansar. Hay que evitar saltar, pararse o apoyar productos pesados sobre su superficie.

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